lunes, 25 de mayo de 2009

Nomás así salió esto...

No estoy de humor para soportar una pendejada más. Sea mía o de quien sea. Sin embargo, sé que eso será casi inevitable en las inmediaciones de este momento. De algunos días para acá he descubierto que estoy irritable y soy material fácilmente encabronable. He hecho un examen un poco más a conciencia y he descubierto, muy a mi pesar, que tal irritabilidad se deriva de una insípida depre que ando arrastrando. Lo cual me pone en una posición mucho más encabronante, dado que dicha depre viene de una cadena de decepción casi continua desde unos meses para acá. Honestamente, me está costando mucho lidiar con esa cadena de pendejadas. El gran problema en todo esto es que ya no veo ni cómo resolverlo. Y es que el pedo no es que me hayan dado fuego en el trabajo en febrero, ni que mi inmediata panacea fuera sólo un vil paliativo laboral y que por el momento ande como perrito buscando dueño en entrevistas y envíos de currículums a lo wey... nop el pedo es más intrínseco... y eso me molesta mucho más... me decepciona y me desanima. Y lo peor es que parece que la espiral está creciendo y no le veo fin.

Me desanima. Me encabrona. Me pone mal.

Y parece que si siguen las cosas así... terminaré mandándolo todo a la chingada.

La neta, qué mal... muy mal por mí. Pensé que ya había superado estos estados de ansiedad. Esta estúpida necesidad de gritar y expresar mi desconcierto y mi inconformidad de esta manera. No importa. Simplemente ya no puedo guardarlo.

Me tiene bloqueado. Vacío. Y al mismo tiempo hasta la madre. Me hago falta yo. Y no me hallo.
No me hallo.

Bull Shit.

1 comentario:

Roman dijo...

Un buena sesión de sexo lo mejora todo!!

Saludos.

En las fauces de una fiera llamada vida...

La vida es una vieja gorda que juega damas chinas con la muerte, bebe cocteles exóticos y deja que la muerte le meta la mano debajo del vestido. No es lisonjera ni condescendiente, se burla de nosotros y nos rige bajo las leyes de un tal Murphy.

En fin, ésta pretende ser la crónica del deambular de un ente por los rollos de grasa de la gran vieja gorda. A veces con paseos por sus fauces amén de ser masticados como carne corriosa y deglutidos como un bocado suculento... Con tal de no terminar siendo parte de sus flatulencias musicales...

Sean bienvenidos a este bufete, donde todos compartimos lugar en la mesa, sin que necesariamente estemos sentados a disfrutar de él...

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