lunes, 13 de julio de 2009

Ad infinimum (algo así como "al ínfimo")

Una de las cosas que parece que más me ha ganado en los últimos meses es la inactividad. Inactividad que me ha estado acabando las ganas y el alma. Inactividad que lo único que hace y logra es que me crezca la panza y me lleve la tristeza. Eso de no hacer nada me está llevando al colapso. Lo peor de todo es que no es fortuito, tengo "apoyo" de casa. Así es, sin afán de quejarme, tal pareciera que estar en casa checando freelances y cosas parecidas es sinónimo de estar disponible para cualquier tarea casera. "Al fin que no estoy haciendo nada". De esta manera todas las ideas que tenía para hacer ilustración y escribir ficcioón y hacer guiones o grabar algo se han ido por el caño. Porque es inadmisible para la dinámica familiar que yo me la pase pegado en la máquina sin hacer "nada" útil.

Peor aún es el sentimiento de "pérdida" de mi parte cuando veo las cosas maravillosas que hacen otras personas y dejo aquí algunos ejemplos:


Que en verdad son excelentes ilustradores, fotógrafos, escritores y artistas en general.

Pero a cambio de eso, ya me sé los nombres de todos los Backyardigans y los de Hi-5 y me sé de memoria la programación de Discovery Channel (ya que mi mujer y mi hijo no ven otra cosa). Sé cuando mi bebé está feliz, cuando está enojado, cuando está de cabrón... Tengo un hijo enooorme al que amo y al que adoro.

Si, esa parte del padre de familia la tengo cmpleta, plena... pero la parte del bohemio, del que escribía odas a la mediocridad y a la vida diaria, al que hacía metáforas rebuscadas y creaba historias de la nada, a ése lo siento atrapado, encabronado y decepcionado. Dejé de dibujar en cualquier medio y dejé de pensar en historias para hacer mis guiones y mis cortometrajes en video. O animación. Es más, ya no puedo ni ver las pelis que antes me gustaban. Porque ahora sólo puedo ver el cine que se puede ver y disfrutar entre "dos". Tampoco puedo leer lo que antes leía, en pos de dedicarle tiempo a la relación.

Sé que el matrimonio y la paternidad no son la muerte del artista. Tengo el honor de conocer a BEF y él es un gran ejemplo de ello.

Pero nomás no encuentro el equilibrio a esta situación.

Si alguien sabe y me la comparte. con gusto les haré caso.

2 comentarios:

MacVamp dijo...

Permite que te diga algo que yo ya tengo muy masticado y que procuro conservar: si bien es cierto que cuando nos convertimos en padres, debemos olvidarnos de una sana dosis de egoísmo, también es cierto que por salud mental, debemos conservar nuestra esencia por encima de todo... Te lo agradecerá no sólo tu pareja sino también tu o tus retoño/os.

Cierto es, también, que la creatividad parece que sólo acude a nosotros cuando somos los más miserables o cuando estamos en completa soledad. Pues yo te digo algo: hay que agarrar a madrazos a la creatividad y domarla. Tú como hombre lo tienes mucho más fácil. Y aquí no voy a meterme con el feminazismo ni con el machismo. Simple y sencillamente, te lo cuento desde mi experiencia de mujer creadora con marido e hijo.

Las mujeres debemos partirnos no en dos ni en tres, sino en mil pedazos para lograr hacerlo todo. Los hombres, no sé por qué pero así es, lo tienen todo más sencillo: menos agobio, menos prisa existencial. Aprovecha eso y no te deshagas de tu sana dosis de egoísmo.

Yo he llegado a la conclusión de que como mi marido no es un clon mío, ni tiene los mismos gustos, ni las mismas ideas (Satán nos libre si así fuera), decido ver a solas las pelis que quiero o que me llaman la atención, así como los programas de tele. Esto alimenta a mi alma y me permite que haya otros momentos en los que compartimos el visionado de pelis y programas que en pareja podemos disfrutar.

Yo no tengo "ejemplo a seguir", voy viviendo conforme suceden las cosas. Y créeme, como mujer creadora, lo tengo mucho más jodido, porque tampoco voy a desconectar por completo y encerrarme en mi mundo con tal de dejar que "fluya" mi creatividad. Tengo una familia y ellos me tiene a mí. El caso es que siempre cada uno tenga su propio mundo, que haya un punto donde todos confluyan, pero que haya otros tantos donde cada uno pueda crecer y retroalimentarse.

Saludos desde una orilla del Mediterráneo español,
Mac

Nefesh Bleu dijo...

Muchas gracias por tu comentario. Yo sé que mucho también tiene que ver con el hecho de que soy una bestia para administrar mi tiempo. Además de que luego se me da el vicio de regodearme en mi miseria.

Aprecio mucho lo que me dices. Gracias.

En las fauces de una fiera llamada vida...

La vida es una vieja gorda que juega damas chinas con la muerte, bebe cocteles exóticos y deja que la muerte le meta la mano debajo del vestido. No es lisonjera ni condescendiente, se burla de nosotros y nos rige bajo las leyes de un tal Murphy.

En fin, ésta pretende ser la crónica del deambular de un ente por los rollos de grasa de la gran vieja gorda. A veces con paseos por sus fauces amén de ser masticados como carne corriosa y deglutidos como un bocado suculento... Con tal de no terminar siendo parte de sus flatulencias musicales...

Sean bienvenidos a este bufete, donde todos compartimos lugar en la mesa, sin que necesariamente estemos sentados a disfrutar de él...

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