viernes, 5 de marzo de 2010

Malos tratos

El pasado 25 de Febrero murió mi abuelo materno. Mis padres, previsoriamente, habían adquirido un lote en Parque Memorial para cuando murieran mis abuelos. Resulta que Gayosso compró o se adjudicó el cementerio mencionado. Cuando mis padres compraron su espacio, el vendedor les llevó incluso hasta el lugar donde se supone que estarían las tumbas. Bueno, a Gayosso eso le valió madres y no respetó ubicaciones. A mi abuelo lo enterraron a donde a la administración de Gayosso se le pegó su pinche gana. Además cobró una lana sólo por abrir la fosa. Y para acabarla de joder, cobró algunos miles de pesos por hacer mal el trámite del acta de defunción. Gracias a esa cagada que hicieron los de Gayosso, hay que hacer un juicio de corrección de acta de defunción. Se supone que esta empresa de enterradores ya lleva un rato dedicándose a las pompas fúnebres como para estarla cagando. Lamentablemente, no deja de ser visto como un negocio, y ahora peor, como un macnegocio en el que no se respeta ni la identidad ni a los dolientes. Porque además metieron la nueva onda de poner lápidas compartidas con el difunto de atrás.

Conozco a mi abuelo y sé que le vale madres lo que le pase después de muerto. Lamentablemente a los que se quedaron en este plano existencial no. Además, no se vale que por ser administración nueva, Gayosso se pase por los huevos los tratos hechos antes de su gestión. Ahora venden paquetes murtuorios en cajitas felices.

Ni pedo, estos son los tiempos que nos ha tocado vivir.

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En las fauces de una fiera llamada vida...

La vida es una vieja gorda que juega damas chinas con la muerte, bebe cocteles exóticos y deja que la muerte le meta la mano debajo del vestido. No es lisonjera ni condescendiente, se burla de nosotros y nos rige bajo las leyes de un tal Murphy.

En fin, ésta pretende ser la crónica del deambular de un ente por los rollos de grasa de la gran vieja gorda. A veces con paseos por sus fauces amén de ser masticados como carne corriosa y deglutidos como un bocado suculento... Con tal de no terminar siendo parte de sus flatulencias musicales...

Sean bienvenidos a este bufete, donde todos compartimos lugar en la mesa, sin que necesariamente estemos sentados a disfrutar de él...

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