domingo, 22 de febrero de 2009

Estúpido sentimentalismo...


Recién he visto que Danny Boyle ha ganado el premio Oscar al mejor director por la peli de Slumdog Millionarie. No he visto la película, pero he sido un fiel y gran seguidor del trabajo de este señor Boyle. De alguna manera, no me he perdido ninguna de sus películas y en algún futuro espero escribir un buen y largo post acerca de este maestro. Y estoy tan emocionado como una adolescente en concierto de los "bicles", tengo un nudo en la garganta y los ojos se me pusieron llorosos. Chale, entre más viejo, más pinche sentimental.

Carajo. Me emocionó más el que Danny Boyle ganara el Oscar que la misma Slumdog Millionarie ganara el Oscar a la mejor película. Enhorabuena Míster Boyle.

Update:

Acabo de ver Slumdog millionarie. Creo que es una obra redonda. A pesar de durar casi 2 horas, se pasa como agua. Gran película, donde se nota el estilo más depurado del señor Boyle para narrar visualmente la historia. A juicio personal, creo que la trama está un poquito forzada, quizá si la anécdota no fuera tan lineal tendría la característica de genial. De cualquier manera, es una gran película. No quisiera avanzar más para no quitarle la sorpresa al lector perdido que siga estas líneas y no haya visto aún la peli. Por otro lado, las inserciones del soundtrack son geniales, de hecho les recomiendo el OST de esta cinta. Después le seguimos...

domingo, 15 de febrero de 2009

... y que me pega la crisis.

El pasado 5 de febrero estaba en mi cubil arreglando un pedo increíble que se les había atorado a los de la chamba y, al terminar de ponerme de acuerdo con el jefe de mantenimiento, fui por un café. Honestamente, a pesar de haber sido una semana corta, ésa semana en particular me resultó muy pesada, dado que me había pasado trabajando hasta muy tarde en asuntos pendientes que quería terminar precisamente para ese jueves. Particularmente, porque ese fin de semana fue la fiesta del primer cumpleaños de mi hijo y aún había algunos detalles que afinar. El hecho es que, tras averiguar mis tareas particulares de los días jueves, asignadas por la subjefa de mi departamento (la cual parece una de esas madres tiranas que si te ven fuera de tu lugar, enseguida te buscan una ocupación para que no tengas malos pensamientos), me dirigí a mi lugar para ejecutarlas... incluso me topé con la verdadera jefa del lugar, la cual me esquivó el saludo de una manera por demás mamona... no me importó mucho, honestamente hacía ya un par de años que no me importaba realmente nada lo que esta mujer pensara, hiciera o se comportara para conmigo. No después de tantas faltas de respeto y falsas promesas y pendejadas por el estilo. Pero ese día me tuvo que importar lo que pensaba y hacía con respecto a mí. Oh, vaya que si...



Acababan de llegar algunos equipos nuevos a la empresa y los habían dejado en mi área de trabajo provisionalmente. El encargado de los asuntos internos de administración y mantenimiento me fue a visitar para que nos pusiéramos de acuerdo con respecto a la ubicación y uso que se le daría a esos nuevos equipos. Tras hacer un plan de trabajo con la promesa de una futura junta con otros miembros involucrados, el hombre decidió marcharse y dejarme en mi oficna para que siguiera con mi lista de pendientes. Estaba como si nada, buscando la solución a la encomienda recién adquirida cuando me llama la secretaria y me avisa que en personal solicitaban mi presencia.



- Ja,ja,ja... seguramente me hablan para decirme cuándo recojo mi liquidación.- Fue mi comentario hacia la secre que con ojos de "no hagas ese tipo de bromas" me fulminó casi al instante.



Y efectivamente. De eso se trataba.



Una vez llegando al departamento de personal, me recibió su titular y mandó llamar al mismo sujeto con el que había acordado la junta futura algunos minutos antes. Su semblante era molesto y desilusionado. Los tres nos metimos a un salón privado y ahí se me expuso la situación: debido a un recorte presupuestal, a la baja en la matrícula de asociados, y a "ciertas decisiones difíciles que a veces se toman sin reflexionar", me tocó ser la punta de lanza en una nueva serie de despidos. La forma en la cual la empresa se desentendía de mí era por medio de la firma de mi renuncia y, mediante unas cuentas muy leoninas, del acuerdo por escrito donde yo aceptaba una cantidad de dinero ínfima (ni siquiera la tercera parte de lo que me corresponde de ley) y un "ni la hagas de a pedo porque un juicio laboral es muy desgastante para tí, ya que tenemos la infraestructura legal para poderte hacer cagada", de cualquier forma me estaban haciendo un favor. En todo momento me mantuve sonriente. De alguna manera, el hecho de saberme libre de quitarme el yugo de las dos hijas de la chingada que son mi jefa y mi subjefa, el saber que se me abrían las puertas para obtener nuevas oportunidades de salir adelante y que dejaba de lado mi condición de esclavo de estos cabrones mezquinos comerciantes de mierda, me dejó muy alegre. Si han visto la película de Zohan, entenderán que me estaba pasando en este trabajo lo que le pasaba a los paisanos en la tienda de electrónica. Así que fui escoltado por el encargado de los asuntos internos de administración y mantenimiento hasta mi aún oficina, en un acto que fue muy decoroso(ya que a veces se avientan la puntada de mandarte con un policía a recoger tus cosas y en ocasiones ni eso, cuando despidieron a mi esposa, ya no la dejaron ni acercarse a su oficina y sus cosas personales ya no fueron recuperadas), sólo recogí mi taza del café, mi eterna mochila mugrosa donde guardo mis aspirinas, un desodorante, un gel y muchas pendejadas de papel, le dí las últimas indicaciones a mi asistente, la cual estaba sorprendida, y... ¡claro!... Me pasé a despedir de mi entrañable jefa, dándole las gracias ante su sorpresa y distanciamiento emocional mal encubierto. El encargado de los asuntos internos de administración y mantenimiento le dijo que yo le había dado un claro ejemplo de profesionalismo al dejar un estatus sin malicia de cómo se quedaba mi área, comentario que mi jefa obvió olímpicamente y sólo se enfocó a decirme una y otra vez, "te lo dije, son tiempos de crisis y tu área estaba en la tablita..." más otras justificaciones que no venían ni al caso. Yo me despedí con alegría de ella y le agradecí el haberme enseñado tanto, de alguna manera su comportamiento taimado para conmigo, y con algunas otras personas, me enseñó mucho acerca de lo mierda que puede a llegar a ser una persona que de plano crece con los valores más ambiguos y estúpidos que existen en el planeta. Créanme que con esta experiencia que tuve en el "pequeño Edén" me bastó para comprender todo el desmadre que hay en el medio oriente. Bueno... me estoy desviando del tema... el hecho es que salí de ahí con mis cosas en la mano y la frente en alto. El encargado de los asuntos internos de administración y mantenimiento me dijo a manera de comentario: "Creo que tu jefa no tenía ni la más remota idea de tus funciones verdaderas en este lugar. Dejas tras de tí una larga lista de asuntos pendientes que dudo se puedan resolver tan fácilmente." Yo sólo sonreí y le contesté que mi jefa sabría cómo salir adelante, que por algo estaba en ese puesto y había durado tantos años ahí. No hubo necesidad de ahondar más en el tema. Caminamos hasta el estacionamiento, platicamos un poco acerca del modelo de auto que tengo, que a pesar de ser un económico austero, es un modelo rendidor, al cual, como a mí, ya le dieron aire del mercado. LLegamos a la caseta de salida y ahí le dí lo último que me vinculaba a la empresa: mi tarjetón de estacionamiento y mi tarjeta de empleado. Nos despedimos con un apretón de manos, se mencionó la posibilidad de prestar mis servicios como asesor externo, en caso de necesitarlo, y se puntualizó que el encargado de los asuntos internos de administración y mantenimiento no estaba de acuerdo con mi despido. Yo me fuí hacia periférico, que en ses momento significaba mi salida a la libertad.



Pero no es esa la crisis que me está pegando... no señor.


De esa mejor les escribo luego...

martes, 3 de febrero de 2009

Trastorners

Este video me lo encontré en Microsiervos y de ahí me fuí al link en youtube. Chéquenlo está muy cajeto.



martes, 27 de enero de 2009

Calamo Currente

Honestamente, me sorprende sobremanera el hecho de que soy padre de familia. Mi hijo está por cumplir su primer año de vida y aún me sigo sorprendiendo cada vez que lo veo. Hace algunos años atrás ni siquiera me hubiera imaginado que tendría tal honor de ser padre. Tal responsabilidad hace que se me hinche el pecho de gusto y de gran felicidad.

Se me hace extraordinario ver a mi hijo y tenerlo entre mis brazos, ver que se mueve, que busca, que sigue con la mirada el mundo que también quisiera comerse con los mismos ojos, y con todos sus sentidos en general. Me parece una experiencia nueva cada día. Una experiencia que se trasciende al mero hecho de tener que alimentarlo, y que cambiarle el pañal, y tener que cuidarlo para que no le pase nada desagradable, y anexas.

Amo a mi hijo. Amo a mi esposa y le agradezco infinitamente el hecho de ser la madre de mi hijo. A ella le juré amor eterno en el altar. Y también le confirmé mi compromiso en el registro civil. Ella es una gran mujer a la que amo y con la que disfruto mucho compartir mi vida día con día. Es la cantidad exacta de amor, comprensión y ternura (entre otras muchas otras cosas hermosas)que necesito a diario para poder funcionar. Ambos estamos aprendiendo a crecer como seres humanos. Y ahora que somos padres, creo que nos hemos graduado de algún tipo de primera fase. Y es con esta mujer que amo con la que he engendrado a un ser maravilloso que es mi hijo. Yo sé que cada padre verá a su propio vástago como lo más hermoso que haya admirado en toda su vida y sé que también hay blogs, lugares y conversaciones en las cuales miles de padres se gastan el vocabulario, el lenguaje, los idiomas en alabar y presumir a sus retoños, quizá con este post, me sumo a ese conjunto de personas... y para ser francos, no es algo por lo que me pueda sentir avergonzado. Al contrario, estoy muy orgulloso de ello.

Y estoy maravillado... mucho. Amo a mi hijo. Me gusta abrazarlo, jugar con él, sentirme parte de su desarrollo como persona, de su crecimiento intelectual, motriz, emocional, y demás. Siento una gran responsabilidad al respecto. Siento también un gran miedo a poder decepcionarlo algún día. Lo miro y me miro a mí mismo en él. Es un hecho comprobado que me puedo pasar horas mirando su fonto sonriente. También es un hecho comprobado que a veces no puedo comunicarme como quisiera con él y eso me frustra y me desespera. No quiero que exista ninguna barrera de comunicación entre nosotros. Eso sería algo muy triste y, quizá, devastador para mí.

Yo sé que realmente no existen escuelas para ser padres de familia, pero creo que hasta el momento tanto Tania (mi esposa) como yo lo hemos estado haciendo bien. Me esponjo como mantecada de comercial de tv cada vez que lo llevamos a su revisión periódica con su doctor y nos dice que el desarrollo de Mateo es satisfactorio. Me siento como si nos pusieran una estrellita en la frente por ser buenos padres. No quisiera que eso dejara de ser nunca. Sé que en algún momento de la vida, por el bien del desarrollo de todos en la familia, cada quien tendrá que seguir sus propias actividades y obligaciones, y no quiero que existan distractores que me impidan darle seguimiento a su crecimiento y aprendizaje. Quizá esa sea la parte más emocionante de ser padre de familia: sabes que lo serás por el resto de su vida.

Actualmente, soy el orgulloso padre de un bebé muy sonriente. Y quiero ser el padre de un hombre muy feliz. Sé que mucha de esa chamba le corresponderá a Mateo en el resto de su vida, de acuerdo a sus decisiones y a sus actos; pero creoq ue tanto Tania como yo tenemos la responsabilidad de darle las bases para que esas decisiones estén orientadas de acuerdo a que él busque su propio bienestar.

Quizá esta idea de ser el padre ideal sea una mera expresión de un gran egoísmo de mi parte, quizá sea porque en cincuenta años me quiero ver como un abuelo coqueto que aún le dé un par de nalgaditas de complicidad a su esposa y que espere ansioso la visita de sus hijos y nietos para poder disfrutar con ellos de una comilona dominical y de una tarde de cine casero (sea en el formato que sea, pantalla de plasma, holográfica, conexión neural, o lo que sea que exista en ese momento). Deseo ver nietos felices y un hijo con una vida plena y una mirada de satisfacción al mirar a sus padres y a sus propios hijos. Deseo un hijo que esté orgulloso de sus padres y de sus abuelos. Que sea capaz de hacer su vida y de tomar sus decisiones que lo lleven hasta la última consecuencia del cumplimiento de sus sueños, sin olvidar que, al final del día tendrá un hogar que lo reciba con los brazos y el corazón abiertos. Deseo un hijo que no tenga miedos ni se imponga límites, que siempre tenga metas alcanzables y posibles. Deseo estar toda su vida presente y ser un buen referente para él. Y quizá parezca disco rayado, pero... amo a mi hijo.

Yo soy un hombre que gusta de andar de pata de perro, por aquí, por allá... era una rata de ciudad que siempre andaba en busca de una cafetería dónde pasar un buen rato charlando con los amigos o disfrutando de la lectura de un buen libro. Amante de las artes y siempre en busca de nuevas formas de inspirarse para crear nuevos mundos y plasmarlos en papel, imágenes en movimiento o en pixeles. Quizá por el momento no tenga mucho contacto con esa parte de mí, por ahora soy un padre de familia cuya máxima ilusión al terminar el día sea estar en casa con su mujer y su bebo. Ahora soy un ratón de casa. Pero uno muy feliz. Realmente no hay lugar donde quiera estar que no sea en la compañía de mi esposa e hijo.

Quiero comenzar a leerle a mi hijo. Sólo me quiero esperar un poco a que entienda un poco mejor lo que le lea. Quiero heredarle el gusto que tengo por los libros y la lectura, las artes en general. No quiera que sea un clon mío, ni mucho menos, pero sí que tenga las bases para que pueda tomar sus propias decisiones.

Ser padre es una sensación muy extraña para mí, me siento como si la vida me hubiera encomendado una misión muy importante, como si me hubieran premiado, como si tuviera en mis manos un poder muy grande... no lo niego, esta sensación también me asusta, pero muy dentro de mí y, con el apoyo del amor que nos tenemos Tania y yop, no dudo que podemos llevarla a cabo bastante bien.

Algo que me resulta totalmente hermoso es cuando mi hijo se acurruca en mis brazos y se duerme mientras lo cargo. Quizá aún no podamos comunicarnos del todo bien, pero esa se me hace que es la muestra de amor y de confianza más palpable de su parte hacia mí. Un detalle más que me gusta es que cuando me llego a quedar jetón en la cama junto a él, invariablemente él mueve su cuerpecito hacia le mío en busca de calor y protección. Hasta donde yo sabía, la única persona que hacía eso también era mi esposa. Eso me encanta.

Amo a mi familia. Amo a mi esposa. Amo a mi hijo. Me siento afortunado de tenerlos. Y no quiero decepcionarlos nunca. Agradezco a la vida, la vida que llevo, la vida que tengo. Gracias.

martes, 13 de enero de 2009

What Type of Writer Should You Be?




You Should Be a Film Writer



You don't just create compelling stories, you see them as clearly as a movie in your mind.

You have a knack for details and dialogue. You can really make a character come to life.

Chances are, you enjoy creating all types of stories. The joy is in the storytelling.

And nothing would please you more than millions of people seeing your story on the big screen!

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Ésta es otra de las encuestitas cajetas que se encuentra uno en la red. Pero de alguna manera no creo que esté tan errado el resultado.

Sea pues.

En las fauces de una fiera llamada vida...

La vida es una vieja gorda que juega damas chinas con la muerte, bebe cocteles exóticos y deja que la muerte le meta la mano debajo del vestido. No es lisonjera ni condescendiente, se burla de nosotros y nos rige bajo las leyes de un tal Murphy.

En fin, ésta pretende ser la crónica del deambular de un ente por los rollos de grasa de la gran vieja gorda. A veces con paseos por sus fauces amén de ser masticados como carne corriosa y deglutidos como un bocado suculento... Con tal de no terminar siendo parte de sus flatulencias musicales...

Sean bienvenidos a este bufete, donde todos compartimos lugar en la mesa, sin que necesariamente estemos sentados a disfrutar de él...

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