lunes, 29 de septiembre de 2008

Lazos Familiares (2)

Alguna vez atrás hablé un poco de las relaciones familiares... actualmente, creo que sería bueno retomar un poco el tópico. Más que nada... creo que con la edad, mi rebeldía se va aplacando un poco y el conservadurismo gana terreno... no es que entre a la chochez ni mucho menos... pero creo fervientemente en la familia como pilar de la sociedad. La considero importante en el génesis de una gama de valores humanos. Y de conductas adquiridas y aprendidas en las personas.


De alguna manera, las relaciones familiares que vive uno hacia el interior de su familia de origen se reflejan marcadamente en la conducta que tengamos de adultos. Imaginen a una mujercita que fue educada en la segunda mitad del siglo pasado, siendo la única mujer en una familia llena de hombres, y cuya educación primordial se basó en la práctica del machismo, donde su principal función es la de ser la servidumbre de los hombrecitos que rotan a su alrededor. Obvio es es que esta mujercita va a crecer con el rollo de la mansedumbre de género ante el sexo opuesto. Máxime si esa misma mansedumbre es fomentada por la madre.

En México, cabe aclarar que las generadoras de machos son las mujeres, dado que fomentan y permiten ese tipo de conductas, estén conscientes de ello o no. Muchos de los estereotipos formativos en México se basan en el matriarcado que sustenta al machismo. En realidad, los machistas lo único que buscan es la mansedumbre trasladada de la figura de la madre y las hermanas a la de la pareja. Por eso tantas mujercitas, por muy emanciapadas que se digan ser, con sólo un gesto adusto y un comportamiento cortante y castrense, dejan de lado su orgullo y se someten. Lo peor de todo es que comienzan a crearse fantasías de cosas que no existen, como resultado lógico de esa misma educación de sometimiento y fuga espiritual. Se refugian en la religión (o andan de cagasantos o andan de pitonisas de nuevas verdades), en la venta de productos por catálogo, o buscan almas necesitadas con las cuales puedan repetir su patrón de conducta. ¿Cuál patrón? El del sometimiento implícito.

Hacia la parte final de la obra de Vargas Llosa, Pantaleón y las visitadoras, al personaje principal se le presenta la posibilidad de indpendizarse y hacer su labor del lado de los civiles, sin recibir órdenes de sus superiores, a lo que contesta más o menos así: "Todo lo que hago, lo hago porque se me es ordenado, porque soy militar... y no puedo concebir mi vida sin recibir órdenes". Lo mismo pasa con aquella mujercita que fue educada en una cepa machista. Quizá se rebele en sus siguientes etapas, quizá sea muy independiente, pero siempre ha de buscar el yugo masculino que le sirva de pretexto, y de freno para la realización plena de su existencia. Siempre habrá el pretexto de dejar de hacer en bien propio por hacer para los demás.

Quizá la cadena haya comenzado por la madre de la mujercita (¿quién si no, para dar el ejemplo del sentido de la servidumbre hacia los hermanos, primos y demás parientes?), después reafirmado por la conducta machista y gandalla de alguno o algunos de los hermanos... hasta llegar a la pareja que escoja... alguien que de alguna manera va a terminar sometiéndola, y en caso de que la mujercita no se deje, abandonándola... dejando como dura lección de vida que si no te sometes, eres desechada.

No importa... en una sociedad como la mexicana ese tipo de situaciones no importan, por ello Dios les dió creatividad para mantener las apariencias. Se pueden criar hijos sin la necesidad de la presencia paterna, el abandono por parte del padre es universal en la historia del hombre. Que sea el hombre libre y que haga lo que se le dé la gana que para educar y nutrir a los hijos está la madre. Esto deriva en la existencia de familias cuya cabeza es virtual, dado que no se le da el reconocimiento a la madre que siempre se la rifa, sino al padre intermitente que no le queda de otra que poner siempre la cara más amistosa y más afable, para no echar a perder sus pocas representaciones. A pesar de generar en apariencia hijos felices, este modelo de familia hereda ciertos valores torcidos hacia los miembros de la misma. Obvio es que los varones de la misma siempre recibirán un tratamiento más favorable (en México existe la pendejísima creencia de que siempre es mejor tener niño que niña, quesque porque las niñas sufren más), y lo peor de todo es que a las chicas se len enseña que pisotearlas es la forma más común de demostrarles interés y cariño.

Y así es que estamos rodeados de mujeres a las cuales se les puede ofender, pisotear, ningunear, manipular y , en una palabra, chingar, sin que éstas digan nada más que un "te quiero" por respuesta. Son mujercitas a las que hacen creer que el amor son palabras y no acciones. Son mujercitas a las que se les puede pasar por encima (sobretodo, hablo de su propia familia) y no dicen para nada, ni esta boca es mía. Son mujeres-objeto que se mueren y se nulifican al momento mismo de convertirse en esposas o en madres. Y repiten el ciclo de la enseñanza de los valores que les enseñaron en casa: la mujer no vale y el hombre lo merece todo. La neta... esta forma de pensar me parece que es una reverenda pendejada. Y lo peor de todo es que cuesta un madral de trabajo quitarla de la programación de las mujercitas.

Este ambiente, así como genera mujeres-objeto, también genera hombres-niños que jamás se salen de la falda de la madre que todo les proveé y todo les prodiga. Son machitos a los que siempre se les ha festejado su estupidez y, yo creo que sin querer, se les fomenta que sigan creciendo en estupidez y pendejismo. Son seres apáticos incapaces de hacer nada por sí mismos a no ser que alguien los esté chicoteando o que les esté enseñando la zanahoria, como a caballos lecheros, para que avancen. La cagan y se lo festejan. Y nuevamente, las madrecitas, oh santas reinas de la fantasía y la ilusión, les hacen creer que todo se lo merecen y los embeben de facultades maravillosas que, al final, todo mundo termina creyendo que son ciertas. Cosa muy distinta a reafirmar la autoestima de las personas con respecto a sus logros y alcances.

Lamentablemente lo anterior es un fenómeno que se da mucho en lo más entrañable de nuestras familias mexicanas, y no sólo en ellas, sino que es una problemática general. En México nos pega mucho, porque estamos plagados de personas así, lamentablemente este fenómeno se traspola a otros ámbitos y se traduce en nepotismo, compadrazgo y en alianzas por mera simpatía o intereses creados. Vaya, no creo que haga falta mencionar que esto desemboca finalmente en corrupción.

No es que pretenda ver moros con tranchetes, pero esta conciencia es muy difundida por personas y afecta a instituciones. Y si mis conocimientos sobre ciencias sociales no me fallan, son las instituciones las que dan sostén a la sociedad como sistema.

Honestamente es muy triste ver cómo una ranfla de pendejos pasa por encima de gente capacitada, vemos a mujeres profesionistas con carreras y posgrados de viles recepcionistas mientras sus jefes, por pertenecer a cierta condición social, religiosa o de género, las usan de apagafuegos de sus propias estupideces.

Por otro lado, tenemos a mujeres que arrastran el rencor de lo que viven en su familia y lo proyectan ante sus subalternos, sólo para llegar a sus casas y repetir el patrón de sometimiento ante sus esposos o incluso ante sus hijos.

Como padre de familia y cabeza actual de mi propia familia, este tipo de situaciones me importan porque son parte de la dinámica que vivo día con día. Así como yo, las personas que estamos forjando nuevas familias, creo que tenemos el compromiso con nosotros mismos, con nuestras parejas, con nuestros hijos y con nuestra sociedad en general de generar familias sanas sin tanta basura ideosincrática de machismos, nepotismos, ausentismos y cosas así. No podemos heredar basura, así como en algunas situaciones nos pudieron haber heredado basura a nosotros. Incluso aunque lo hayan hecho, debemos procurar dejar un mejor legado a nuestros hijos.

Sea como sea, el ser padre de familia cambia y en mucho la manera en la cual se ve el mundo.

Vaya y sea pues...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Shaná Tová

Estas postales están dedicadas a los lectores judíos que pudiera llegar a tener. Surgen a partir de los bocetos retachados de unas portadas para una publicación en la que trabajo. Espero les agraden, las posteo con mucho respeto. Que este año que inicia les sea próspero y más humano.



martes, 23 de septiembre de 2008

OST (Original Sound Track) Parte 0001

La mayor parte de mi existencia me he anclado a fechas y eventos especiales por medio de mi melomanía. Hace un rato mientras vagaba por los blogs musicales que frecuento, me topé con un post que pone uno de los autores acerca de lo que sería el soundtrack de su vida. De hecho hace un ejercicio de memoria muy singular al no sólo enumerar y mencionar las canciones, sino que además describe el momento de su vida al que hace referencia. Lo cual, al menos para mí, es muy loable.

Tal hazaña (he de aceptar que la mayoría de los blogs que frecuento... o que recomiendo... o que de menos le hago un shortcut es porque hubo algo ahí, o en la personalidad que refleja quien ahí expone, que me ha hecho admirarle, ergo, cualquier blog o sitio que tenga aqui mencionado o recomendado no será fortuito o por mera asociación... por lo regular son mis estrellas particulares en este gran firmamento que compone la red) me ha dejado pensando en las canciones que bien pueden formar parte de mi score particular de vida. Esto de alguna manera, me ha hecho recordar algunos pasajes de Glamourama (de Bret Easton Ellis), en los cuales el protagonista nos relata siempre en primera persona y, a veces... sutilmente sin notarlo, a manera de guión técnico audiovisual, las rolas que se imagina mientras realiza las acciones que detalladamente nos describe. Me encantaría poder hacer una lista de canciones y narrar los hechos anclados a ellas, desafortunadamente, quedaría una biografía enlistada muy enredada, dado que mis recuerdos son oscilatorios, lamentablemente no creo tener mala memoria, pero sí una muy selectiva, es decir, hay cosas que mejor preferiría olvidarlas.

Sin embargo, bien podría enlistar un breve OST particular de lo que han sido los últimos 4 años de mi vida, mismos en los cuales ésta ha sufrido muchas transformaciones y vueltas de tuerca. Aclaro, pues, que so pena de tener una secuencia narrativa a lo Pulp Fiction, ahí les va el agua:
  1. Love song , Originalmente interpretada por the Cure y desembalada del enigmático álbum Desintegration, la versión a la que hago referencia es a aquella que coverea el grupo 311. Principalmente me recuerda la época en la cual me enamoré de mi esposa y de un viaje muy significativo que hicimos junto a nuestros amigos comunes a Acapulco.
  2. Forever young, la original es de Alphaville, pero por allá de 2004 tras el boom inicial que tuvo la serie the OC y su OST retacadado de revivals ochenteros, es la versión de the Youth Group la que más me ha significado en estos últimos 4 años. Esta versión en particular me fondea por la transición y redescubrimiento interno que tuve por aquellos ayeres.
  3. Oh Mandy!, de the Spinto Band, si mal no recuerdo, me ubica en aquella primavera del 2005 donde se desarrollaron la mayoría de las decisiones importantes que han marcado mi vida actualmente.
  4. Sunshine, de Vaquero. Banda por la cual pasara el Chetes que todos odian y/o aman. Para mí es una de las rolas más pone de buenas que conozco. Simplemente me lleva a ese estado perenne de felicidad lúdica compartida que me gustaría prolongar por el resto de mi existencia.
  5. En este apartado comienzo a hacer lo que se me viene en gana y menciono varias canciones: Cenit de la Castañeda, nuevamente Love Song (la misma versión de 311), A Oscuras de la Lupita y Just Like Heaven (si, la rola es original de the Cure) pero la versión de Katie Melua. ¿La razón por la cual estas rolas están juntas? Muy simple. Todas ellas fueron nuestras canciones de boda. Las cuatro fueron bailadas por su servidor y su esposa en la celebración de nuestra boda por la iglesia.
  6. City of Blinding Ligths y Beautiful Day, ambas de U2. Ambas mis ringtones particulares durante mi transición de soltero a casado. Ambas muy referentes a ese concierto de Febrero del 2006 que cimbró el Coloso de Santa Úrsula y que me hizo reafirmar mi promesa de matrimonio a mi actual esposa.
  7. Only When I'm High, al parecer de Wheatus. Una rola que me lleva a un estado límbico ideal de soltería y descocamiento. De allá por finales del 2004.
  8. Chubaca tiene un secreto y Godzila, ambas de una agrupación mexicana llamada Niña. Y cualquier rola intrepretada por los chamacos de Austin TV. Ambos grupos me representan al eterno adolescente que vive en mí y que se admira cada vez que su artista favorito saca nuevas cosas. En especial, a aquél adolescente que quiere vivir con una radio insertada en su cabeza donde sólo moran rolas y rolas que le hacen feliz y que le hacen sentir que aún puede comerse al mundo a puños, a pesar de estar cerca de la mitad de sus treintas y pasar de los 120 kgs. Aquél adolescente que aún aspira a encontrar la oportunidad que le haga demostrar su capacidad de crear y dirigir su primer largometraje con el cual revolucionará la forma en que son percibidos los medios audiovisuales, su narrativa y su reflejo de la realidad. Actualemente, ese adolescente está tomando conciencia de que ya es esposo y padre y de que hay que compaginar los sueños, las aspiraciones y las responsabilidades sin morir en el intento.
  9. Float On, de Modest Mouse. Si actualmente existiera Rock 101, ésta rola habría sido uno de sus clásicos instantáneos y, adornada por la etiqueta impuesta por la voz de Jordi Soler o Luis Gerardo, estaría flotando en la programación nocturna de dicha estación junto a clásicos de Morrisey, David Bowie, Pulp, James, Oasis y un largo etcétera.
  10. En general, cualquier rola de los Fresones Rebeldes, ideales para pasar la tarde editando cualquier mamada de video o un medio día de domingo mientras lavas el coche. Su sabor atemporal a rock de los 60´s estilo César Costa o Julissa, con sus letras cínicas e incluso hasta siniestras han marcado mi vida para siempre. Su sabor agridulce no edulcora la realidad, pero es buen aperitivo para acompañarla.

Y hasta el momento, hasta aquí. Me faltan muchos grupos, muchas rolas. Muchos recuerdos. En total casi 35 años de pura melomanía.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Pena de muerte (2)

Tras leer el supuesto mail de Flor Berenguer. Ver los titulares de esta mañana. Leer algunos blogs que frecuento, cuyo tema ha sido, de alguna u otra forma, la violencia desatada en México... No dudaría en votar a favor de la Pena de Muerte.

El mal pedo del asunto, aparte del karma que pudiera acarrear, es que las mismas autoridades que están circunscritas en nuestra realidad actual, serían las mismas autoridades a las que les daríamos el poder de aplicar la Pena Capital. Dudo mucho que eso nos ayude al grueso de la población que no somos secuestradores, ni terroristas, ni pertenecientes a cuerpo judicial alguno.

¡Puta Madre!... El "mal" parace que las tiene todas de ganar.

Abur.

Gone with a bomb...

El 15 de septiembre por la noche, se acostumbra que se dé "el grito" que conmemora a aquél que diera inicio al movimiento de independencia de nuestro país (México). En esta última edición (2008) en Morelia, en medio de esta celebración, hubo a quien se le hizo apropiado soltar dos granadas explosivas en medio de un grupo de civiles reunidos en una fiesta pública. Hasta el momento sé de 7 muertos y cerca de 100 heridos. Quizá suene mamón de mi parte, pero este hecho me recuerda mucho a los actos cometidos por los etarras en el viejo continente, o a la atmósfera que se vivía durante los noventas en la europa oriental, por no decir de las peleas religiosas en las Irlandas. Está de cagarse de miedo. En lo que va del año hemos tenido una crisis finaciera gringa que nos pone en jaque, una oleada de secuestros y de violencia que nos ha dejado tan inmunes a su presencia, que a nadie le parece ya extraordinario que aparezcan unos cuantos muertos ajusticiados a diario, o que se realicen tiroteos cerca de las escuelas de nuestros hijos, o que se deje de dar clases porque a los maestros les molesta que se les exija que se certifiquen como educadores, o que de plano se esté chantajeando al pueblo mexicano para aceptar o rechazar una reforma energética mexicana con duros golpes al bolsillo de quien a duras penas puede mantener un automóvil en movimiento. Crisis alimentarias, reality shows de relleno, marchas blancas con velitas, poderosos llorando y suplicando en los medios ante fuerzas más primitivas que les vulneran donde más les duele... y apenas estamos por cerrar el segundo trimestre de este año.

Es deleznable lo que sucede. Realmente es muy triste ver que la misma sociedad lleva consigo misma la semilla de su propia destrucción. Hambre e ignorancia es lo que padece más el pueblo. Hambre física y espiritual. La primera fomenta el avance de la segunda. Estamos cercanos a un cisma social que va a quebrantar aún más la moral mexicana.

Vivimos en un mundo donde el pez grande se come al chico. O bien, donde el pez más corrupto se traga al ingenuo y al inocente. Estamos padeciendo los males heredados por décadas de hacer todo bajo el agua, de esconder la basura bajo la alfombra... una alfombra roída que se ha roto y deja ver cada vez más en la superficie la podredumbre que en otrora cubría.

La falta de educación y de valores nos esta llevando en picada, directito a que nos cargue la chingada. Así, con todas sus letras...

De plano, y como lo dijera Carlos Salinas de Gortari hace algunos años atrás, los demonios andan sueltos. Y regando su cagada sobre todos nosotros, agregaría yo.

Nos estamos acercando cada vez más a una sociedad de primer mundo:
  • ya tuvimos asesinos seriales en los albores de esta década (la tristemente célebre mata-viejitas, el mata-gays y el ahora olvidado caso del caníbal de la guerrero)
  • tuvimos o tenemos (actualmente ignoro qué progreso hubo al respecto) un cuerpo de vigilantes en pleno centro histórico
  • ahora padecemos de ataques terroristas en medio de celebraciones oficiales repletas de civiles
  • tenemos guerras entre mafias que dejan día con día muertos regados por todo el territorio nacional
  • nuestras mafias y criminales ya tienen categoría de tríadas o de yakuzas o de mafias italianas o rusas (sólo hay que mirar al "Hard Boiled" mexicano: El Pantera para darnos cuenta del triste reflejo que son los medios de nuestra absurda realidad)

Mucho de esto es originado por un escenario donde ya no basta con tener una educación formal y continua hasta terminar una carrera profesional, porque las oportunidades son prácticamente nulas. Lamentablemente, los profesionistas con maestría y posgrado en el extranjero que se dedican al transporte público o a atender algún negocio informal son los menos, y digo lamentablemente, porque la mayoría son un grupo selecto de comerciantes amafiados, que apenas saben mal sumar y trazar garabatos para llevar cuentas de sus mercancías, de sus ajustes y de los plantones con el partido demagogo en turno para seguir invadiendo la vía pública como un cárcinoma vial y urbano. De menos los profesionistas pueden agregarle fresés a sus oficios y tratar a sus clientes y a sus semejantes con un poco más de respeto.


Somos una sociedad apapachadora... muy consecuente con los menesterosos que nos extienden la mano o nos extorsionan en la calle diciéndonos que acaban de salir de la cárcel y que prefieren pedir para no delinquir y al final seguimos soltándoles lana para no incomodar a los muchachitos; muy consecuente con el peladito que a huevo se monta en el cofre de tu automóvil para embarrarte de mierda y media tu parabrisas en pos de dejártelo limpiesito; una sociedad muy dada a poner la otra mejilla si nos están poniendo una madriza, como lo han hecho en los últimos años. Somos una sociedad (mexicana) muy dada a participar de la misma tranza que nos hunde en conjunto, nos sentimos héroes cuando logramos burlar al sistema, cuando pagamos menos o de plano no pagamos por los servicios recibidos. Somos muy machos... sin embargo no estamos acostumbrados a defender nuestros derechos... nos dejamos pisotear por un aparato burocrático que nos ahoga en trámites y en papeles... y eso porque ahora se supone que hay menos coyotes. Somos los derrotados históricos que siempre han pintado los libros de texto, quizá por eso me cagaba la clase de historia, México siempre ha sido el pendejito de los demás países.


Confiamos en los demagogos que nos "regalan" chingaderas (pagadas con nuestros propios impuestos, ¡a huevo!) para mantenernos a gusto. Nos gusta el placer automático de extender la mano y recibir de la figura paterna las dádivas pendejas de las que estamos muy necesitados. Ilusos... nos gusta recibir basura que pagamos en dólares.


Quizá amable lector, usted piense que todo esto no tiene nada qué ver con los pasados atentados de Morelia... yo creo que tiene que ver y mucho. En resumen hemos perdido valores y civilidad, la cual considero que es una condición importante para habitar en sociedad, en comunidades, pueblos y demás. No estamos educados ni formal ni informalmente para convivir con nuestros congéneres. Una cosa es que, como su servidor, se practique la misantropía por elección propia, y otra muy distinta pisotear a los demás en pos de nuestro beneficio inmediato.


Mientras nos enorgullezcamos de haberle ganado el lugar en la fila al wey que se descuidó, mientras nos sea más cómodo hacernos como el tío Lolo al momento de hacer algo en beneficio de la comunidad, o sinplemente antepongamos nuestro mero beneficio al de toda nuestra comunidad, estaremos siendo semillero de más actos bárbaros en nuestra nación.


Con esto no quiero decir que todos tenemos la culpa y que por ello vamos a morir en las llamas del infierno creado por nuestros pecados ni mucho menos... ya cada quien sabrá qué parte de infierno le tocará cuando en verdad le toque ser víctima de la tranza de alguien más.


Por el momento, creo que es tiempo de hacer una autoevaluación de nuestros actos y tomar a consideración el alcance de los mismos en nuestro entorno. Ser honestos y resarcir nuestras fallas morales, civiles o del tenor que sean. Creo firmemente que la mejoría está en nosotros mismos, como decía alguna frasesilla cursi que leí en algún cartelito de tianguis: "Si quieres cambiar tu entorno, comienza por cambiar tú mismo".


Chale, cerré este post como si fuera una clase de catecismo, no era la idea, pero en fin.


Abur.

En las fauces de una fiera llamada vida...

La vida es una vieja gorda que juega damas chinas con la muerte, bebe cocteles exóticos y deja que la muerte le meta la mano debajo del vestido. No es lisonjera ni condescendiente, se burla de nosotros y nos rige bajo las leyes de un tal Murphy.

En fin, ésta pretende ser la crónica del deambular de un ente por los rollos de grasa de la gran vieja gorda. A veces con paseos por sus fauces amén de ser masticados como carne corriosa y deglutidos como un bocado suculento... Con tal de no terminar siendo parte de sus flatulencias musicales...

Sean bienvenidos a este bufete, donde todos compartimos lugar en la mesa, sin que necesariamente estemos sentados a disfrutar de él...

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